Aunque el tratamiento quirúrgico mediante cirugía laparoscópica es el tratamiento definitivo, en la mayoría de los casos optamos antes por tratamientos médicos, bien hormonales, o tratamientos encaminados al dolor.

Actualmente, somos más conscientes del problema, de su impacto en el bienestar físico, social y mental, y esto se traduce en que indaguemos más y por tanto diagnostiquemos a más mujeres.
Cuando el tratamiento médico no mejora los síntomas, se debe optar por el tratamiento quirúrgico, el cual ha tenido un gran avance en los últimos años, con la introducción de las nuevas técnicas laparoscópicas.

Con estas técnicas, podemos intervenir mejor, magnifican la imagen en comparación con la cirugía abierta tradicional, además crea menos complicaciones, menos cicatriz y menor estancia hospitalaria, con una recuperación mucho más rápida.